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Cuando un Excel deja de ser suficiente

· 3 min de lectura
Antonio Humanes
Senior Frontend Developer

Imagen de una aplicación de finanzas abierta en el navegador

Hoy quiero hablar de algo que aprendes con la observación y de ciertos patrones que se dan en las empresas: la mayoría de aplicaciones nacen de un Excel.

Equipos de negocio, tecnología, ventas, diseño… da igual el área.
Si necesitan guardar datos, modificarlos, analizarlos, calcularlos o simplemente extraerlos, tarde o temprano acaban creando un Excel.

El problema empieza cuando ese Excel funciona.

Empieza a crecer y, con él, empiezan los problemas. Algunos de ellos son:

  • Lo tocan muchas personas y nadie tiene claro qué permisos debería tener cada uno.
  • Alguien borra algo que no debe o se pisan entre ellos.
  • Aparecen versiones duplicadas en distintos equipos para cosas que podrían ser la misma información o, al menos, compartirse.

Por suerte, esto tiene solución.

Del Excel a la aplicación

En la mayoría de los casos, alguien se da cuenta de que ese Excel tiene demasiada responsabilidad, mucho desorden y otros problemas asociados.

Suele pasar que algún responsable pide a IT una aplicación para cubrir esa necesidad. Entonces nace un proyecto, los product managers empiezan a definir una hoja de ruta y, después, diseño y desarrollo se suman al proceso.

En realidad, cualquier Excel es candidato a ser una aplicación (incluidos los míos)

Como digo en el título de esta sección, cualquier Excel, hoja de cálculo o similar es candidato a ser transformado en una aplicación, siempre y cuando las necesidades lo justifiquen.

Te pongo dos ejemplos personales que utilizo a diario:

1. Mi Excel de cursos, libros y rutas de aprendizaje

Es el Excel que utilizo para seguir aprendiendo, registrando cursos, libros y artículos que tengo pendientes o que ya he realizado.

Lo tengo todo clasificado por temas, estado (Sin empezar / En curso / Finalizado) y con detalles de cada recurso.
Es un Excel muy buen candidato y extrapolable a otras personas que quieran crear su ruta de aprendizaje u organizar sus cursos, documentos o artículos pendientes de leer.

2. Mi Excel de finanzas personales

El clásico.
Una columna de “presupuesto”, otra de “gastado”, 12 columnas más para cada mes, filas con categorías y subcategorías: ocio → restaurantes, etc.

Me imagino que apps como Fintonic empezaron exactamente así: alguien con su Excel que decidió convertirlo en una aplicación con más funcionalidades.

¿Qué quiero transmitir con todo esto?

Muy simple, y muy relacionado con estar alineados con negocio como desarrolladores:

Empieza a observar las necesidades de los demás y a tener una mentalidad de producto.

El Excel no es el problema. Es la señal.

Todas las personas, equipos y empresas tienen necesidades. Nuestro trabajo como desarrolladores no es solo crear algo que funcione, sino también acompañarles en el proceso de ideación, diseño de la solución e implementación.

Debemos ser capaces de acompañar al usuario desde lo que tiene en la cabeza hasta lo que realmente necesita. Y, para ello, es necesario pasar por todas las fases, incluso antes de escribir una sola línea de código.

Detectar la necesidad es más importante que construir la solución.

Además, esto no solo aplica a grandes empresas. Quizás la tienda de barrio de al lado de tu casa tenga también necesidades y, si en tu ciudad hay más tiendas así, es probable que compartan los mismos problemas.

En conclusión:

Debemos desarrollar una mentalidad de producto para construir soluciones que no solo cumplan, sino que aporten valor real.